AESA LAMENTA QUE EL SECTOR DE LAS EMPRESAS REPARADORAS DE HOGAR NO HAYA SIDO INCLUIDO EN EL DECRETO DE AYUDAS POR EL INCREMENTO DE PRECIO DE LOS CARBURANTES
Madrid, 23 de marzo de 2026.- La Asociación Nacional de Empresas de Servicios a Aseguradoras (AESA) ha lamentado no ver incluido al sector de las empresas de reparaciones en el hogar dentro del paquete de medidas que el Gobierno ha publicado recientemente en el BOE. Recuerdan que son más de 8 millones los siniestros que se declaran anualmente en España a las compañías aseguradoras. Cada siniestro en un hogar requiere una media de 2 desplazamientos, ya que la mayoría son por daños de agua donde tienen que intervenir varios profesionales como fontanero, albañil y pintor hasta culminar satisfactoriamente la totalidad de los trabajos.
El fuerte incremento del precio de los hidrocarburos por la guerra de Irán ha supuesto una enorme preocupación para la Asociación Nacional de Empresas de Servicios a Aseguradoras (AESA), quien advierte que, si las compañías aseguradoras no incrementan el precio por los desplazamientos, miles de siniestros de hogar no podrán atenderse al no cubrirse los costes de este servicio con la actual tarifa.
AESA confiaba en ser uno de los sectores empresariales beneficiados por las medidas del Gobierno. Al no ser así, ponen mayor énfasis en exigir a las compañías aseguradoras que asuman este incremento de costes de un 53,70 por ciento del carburante desde primeros de enero. Por tanto urgen a las compañías aseguradoras a una adaptación a la realidad de los costes de desplazamiento que llevan bastante tiempo, además, sin ser revidados por las compañías aseguradoras. En este sentido, desde AESA se advierte sobre la imposibilidad de atender en zonas despobladas o más alejadas de los núcleos que requieren especial esfuerzo de desplazamiento.
Desde AESA también se alerta de la repercusión en la atención de urgencias, que conlleven un desplazamiento expreso y exclusivo para ese siniestro. Al desmesurado incremento del precio del carburante, también hay que añadir el incremento de costes generalizados de mano de obra y material que se viene arrastrando en los últimos años y que ponen en peligro la atención de urgencias por su inviabilidad económica.